Donkey Kong Country
3
Éste fue el último
plataformas
bidimensional de Rare,
saliendo en la recta
final de la vida de
Super Nintendo. Después
de esto, con la llegada
de Nintendo 64, Rare dio
el salto a las tres
dimensiones, y si bien
éste título no
presentaba tantas
novedades como su
segunda parte, sí
refinaba conceptos y
daba la puntilla final a
una fórmula que creó
escuela.
Por supuesto, dadas
las importantes
novedades que supuso la
anterior entrega, éste
tercer juego fue algo
más soso, y así sigue
siendo. Esto no impide,
eso sí, que los niveles
tengan un diseño general
superior, con
planteamientos más
hábiles y mejor
estructurados, siendo
fases llenas de secretos
y pequeñas sorpresas que
mantienen una tónica de
calidad constante
durante todo el
desarrollo aunque
respetando la curva de
dificultad lógica,
aunque no demasiado
perceptible en realidad.
Lo cierto es que no hay
mucha diferencia entre
el nivel de exigencia al
jugador entre los
primeros niveles y los
últimos, si bien estos
últimos incluyen varios
elementos de riesgo más
pronunciados y
evidentes.
En pantalla tendremos
a nuestros monos
protagonistas; en esta
ocasión a Dixie Kong,
que regresa desde la
segunda entrega, y la
presentación en sociedad
de Kyddy Kong, un
pequeño bebé gorila que,
en consecuencia, es
bastante más grande que
la pobre Dixie. La
jugabilidad del título
responde a lo que se
debe esperar de un
plataformas de vieja
escuela: avanzar por los
niveles mientras
saltamos de plataforma
en plataforma,
incluyendo múltiples
enemigos y la presencia
continuada de los
barriles tan
característicos de la
saga. Al tener a ambos
personajes en pantalla,
podremos alternar entre
ellas de manera directa,
para saltar sobre los
enemigos y aprovechar
sus características. Eso
sí, habrá que tener
cuidado porque si un
enemigo nos toca, el
personaje que estemos
usando huirá, pasando a
controlar al otro
automáticamente hasta
que demos con un barril
que tenga escritas las
letras “DK”.
Dixie sigue usando su
coleta para planear
durante unos instantes y
llegar a lugares
imposibles de otro modo;
Kiddie, por contra,
cuenta con una fuerza
que la chimpancé no
tiene y que no duda en
usar contra los enemigos
del juego. Juntas,
Kiddie puede lanzar a
Dixie para llegar a
zonas más elevadas, y
Dixie, por su parte,
puede lanzar a Kiddie
por los aires para que
rompa zonas del suelo al
caer, descubriendo con
ambos movimientos no
pocas áreas secretas.
A los protagonistas
se deben sumar unos
importantes secundarios:
el elefante Ellie, con
el que podemos
transportar barriles y
aplastar kremlings, los
maléficos cocodrilos del
juego; Enguarde, el pez
espada, ideal para
movernos bajo el agua;
Squitter, la araña, con
la que lanzar telarañas;
y la sección
ornitológica, con Parry,
el pájaro cantor, y
Squawks, el loro.
Y es que como es de
esperar, Donkey Kong
Country 3 cuenta con
una enorme cantidad de
pequeñas fases de bonus
y minijuegos. En este
sentido, encontrar esas
zonas es mucho más
interesante, pues el
diseño de los niveles
nos da muchas más
posibilidades para tener
que inspeccionar y
rejugar las diferentes
fases, sobre todo porque
habrá una buena cantidad
de niveles en los que
haya palancas que
activar, paredes que
derribar y, en
definitiva, alterar de
ese modo algunos puntos
del diseño de la fase,
haciendo que sea preciso
echar un vistazo en las
zonas ya visitadas para
ver si hemos hecho algo
que nos permita acceder
a algún lugar nuevo del
escenario.
Esta tercera entrega
cuenta con gráficos algo
más cuidados que los de
las anteriores entregas,
pero la comparación con
el original de Super
Nintendo en este sentido
sigue careciendo de
razón, pues la pantalla
de la consola portátil
carece de la resolución
y de la profundidad de
color que puede dar un
televisor y, por tanto,
es imposible trasladar
los cuidados gráficos
prerrenderizados de la
vieja consola de 16
bits; pero para la
pequeña portátil están
más que bien. El
problema radica en que
dada la imposibilidad de
trasladar el estilo
gráfico original con
garantías, los gráficos
del juego quedan por
debajo de otros títulos
creados específicamente
para la consola o con un
estilo más clásico en
sus sprites. El
resultado es bueno,
quedando a la sombra del
original, por supuesto,
pero con cada entrega ha
ido demostrándose que
esta estética no es la
que mejor se adapta a
las características de
la pantalla de la
consola portátil, tanto
por resolución como por
la imposibilidad de
plasmar las variedades
tonales necesarias como
para que el conjunto sea
brillante.
Eso sí, el juego
mantiene el ambiente
perfectamente, con los
múltiples planos de
scroll, sobre todo
en los niveles de las
jungla, y la aparición
ocasional de efectos
climatológicos, como la
lluvia y la nieve en los
inevitables niveles
nevados. Un gran avance
para mejorar su
apariencia con respecto
a las anteriores
entregas radica en el
uso de una paleta de
colores más brillante y
viva, mejorando el
contraste, y el
perfeccionamiento de la
apariencia visual del
agua, muy presente en el
juego, gracias a efectos
de transparencias y un
buen uso de los
diferentes planos de
animación.
El juego presenta
varias novedades con
respecto al original,
como en el caso de un
buen puñado de
minijuegos, y varios
cambios en determinadas
fases y las rutinas de
algunos enemigos, aunque
lo más destacable son
los minijuegos, habiendo
algunos incluso que
cambian la perspectiva
del juego, pasando a la
primera persona,
ofreciendo una buena
muestra de lo que se
puede hacer con el
hardware de la GBA.
La música del juego
es muy satisfactoria,
aunque son composiciones
nuevas, por lo que los
más enamorados de la
banda sonora original
tendrán que despedirse
de ella. Los nuevos
temas se adaptan muy
bien a las posibilidades
sonoras de la consola,
al ambiente de cada
fase, y es uno de los
mejores aspectos del
título. Habrá a quien le
desagrade el haber
prescindido de los temas
originales, pero tanto a
nivel de composición
como en la faceta más
técnica, las melodías
son indiscutibles, y tan
sólo la nostalgia puede
empañarlas.
Donkey Kong
Country 3 cuenta con
ocho niveles diferentes
y casi cincuenta fases,
lo que es una cifra
considerable para un
plataformas, y que puede
darnos un buen puñado de
horas de diversión,
sobre todo por la
rejugabilidad del título
gracias al factor de
tener que recoger
centenares de objetos en
las diferentes fases.
Tendremos, de este modo,
que recolectar las
monedas DK, los pájaros
banana, y las monedas de
oso, para que nuestro
porcentaje del juego
alcance el máximo y
tengamos acceso a los
premios reservados para
ese momento.
Conclusiones
Esta tercera entrega
no tuvo (y no tiene) una
gran cantidad de
novedades con respecto
al anterior juego, pero
sigue siendo un
plataformas divertido,
muy bien cuidado gracias
a su diseño de niveles y
todos los secretos por
descubrir. Su dificultad
está bastante ajustada,
siendo asequible
completarlo, pero
complejo desbloquear
todos sus misterios. Es,
quizás, de los tres, el
más completo y mejor
diseñado, pero si ya
hemos jugado a los dos
anteriores la fórmula
quizás nos agote o no
nos resulte tan fresca
como debiera, siendo un
punto en contra. Pero
con independencia de
eso, estamos ante un
plataformas que cumple
con todos los requisitos
del género, pero que se
desvela como falto de
ciertos elementos que no
lo convirtieron en un
clásico inmediato en su
momento, ni tampoco
ahora, en Game Boy
Advance.